Tienes un proyecto. ¡Hazlo! ¿Qué necesitas?

Esa idea ronda tu cabeza desde hace años, meses, semanas, o tal vez nació apenas hoy. No importa. Allí está.

Quieres hacer eso. Concretarlo. Ese negocio, esa empresa, meta, proyecto, ‘hijo’.

El primer paso, como sucede con los vicios, es admitirlo. Acéptalo.

Este proyecto es tu vicio bueno. Ocupa tus pensamientos, de día y cuando despiertas en medio de la noche, durante tu jornada de trabajo y en tu tiempo libre. Quieres hacerlo, poner manos a la obra, dedicarte a ello.

¿Qué te detiene? ¿Es el dinero, la falta de tiempo, el miedo? Las ganas no son.

Aunque te resulte difícil, no todos los proyectos nacen con dinero. Al principio, están tú y tus manos, y el trabajo que surge de ellas.

Cuando dejas de lado la excusa del tiempo, te das cuenta de que allí estás, trabajando en tu proyecto a deshoras. Cuando todos duermen o se relajan; de noche y en los fines de semana. Claro que respiras, pero has aprendido a valorar esas horas preciadas que tiene el día, en las que puedes dedicarte a aquello que te apasiona.

Ya has cimentado las bases, en tu tiempo y con tu esfuerzo. Y tu ánimo comienza a contagiarse. «¡Qué proyecto tan interesante!» «¿Quiero participar?».

¿Será que los demás pueden ayudarte? ¿Será que puedes ayudar a los demás?

Es este momento es cuando la última puerta que te detiene se abre: el miedo.

No desaparecerá, no se irá a ninguna parte. Las cosas que valen la pena siempre dan miedo al principio. ¿Acaso no da miedo un nuevo empleo?, ¿tener un hijo?, ¿lanzar tu proyecto al mundo?

El miedo existe. Úsalo. Tú encima de él y no al contrario. Impúlsate de él como de una plataforma.

Ya es hora de invertir más y hacerlo crecer.

Al fin y al cabo ya estás ahí, metido de lleno en tu proyecto. Tengas miedo o no, esto va a seguir adelante, hasta las estrellas. Y los demás —clientes, público objetivo, audiencia, colaboradores— te esperan.

¿Será que los demás pueden ayudarte?

¿Será que nosotros podemos ayudarte?

Somarí Creativos es un proyecto como el tuyo, nacido del tiempo y el esfuerzo por encima del miedo.

Te entendemos.

Tienes un proyecto. Hazlo.

Dinos qué necesitas. Queremos ayudarte.

CC BY / Markus Spiske
Imágenes por: Markus Spiske.
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¿Qué es un ‘somarí’?

El poeta venezolano Gustavo Pereira creó el termino «somarí» para referirse a sus poemas de carácter breve, sin restricciones de forma y con un elemento cargado de significado.

Una declaración del propio escritor los describe así: «Un pequeño instrumento apto para ser leído con la prontitud que esta complicada sociedad exige, pero que al mismo tiempo no fuese tan… vamos a decir, inofensivo».

Un ejemplo:

Somari del salvaje
El sol no sale solo para mí
Ni los pájaros cantan solo para mí
Ni los árboles y el mar existen solo para mí
Pero en el rayo de sol que me toca
desato esta cuerda
y dejo a la vida florecer

Inspirados por el somarí de Pereira, buscamos ofrecer a nuestros clientes servicios que se destaquen por la sencillez e inmediatez que los negocios requieren, pero que a la vez cuenten con un elemento profundo de belleza y significado. Y que sirvan para hacer florecer los proyectos de nuestros clientes.

Bello, sencillo e impactante
Soluciones creativas y de diseño para tu proyecto y negocio

 

Imagen por Kari Shea en Unsplash.

Tu blog como espejo del alma… de tu proyecto

Fotografía: Jacob Munk-Stander
Fotografía: Jacob Munk-Stander

El mundo ha cambiado. Internet revolucionó las reglas de las relaciones con los clientes de una manera imposible de prever. Al principio, muchos creyeron que se trataba de “estar en la red” y florecieron páginas y páginas de distintos negocios intentando trasladar el modelo tradicional del marketing, el paradigma televisivo, en el que un anuncio simplemente se visionaba frente a un potencial consumidor. Pasivo, sin más opciones que esperar a que acabase el mismo para seguir viendo su programa favorito.

Es obvio que esto no funciona, la red tiene otras dinámicas y es un canal bidireccional. Por eso, la gente que se mueve en ella espera comunicación, en la que son partícipes. Esperan cercanía y conectar con las marcas, con los anunciantes y esperan compartir algo más que una simple necesidad de un producto. El marketing ha cambiado, puesto que ya no basta con poner un cartel, dos frases y a vender.

Ahora debemos conectar y hablar con los clientes, mostrarle que detrás de nuestra marca, hay personas como ellos. Debemos construir una marca personal, una marca humana, y un blog es la primera herramienta para ello. No es un panfleto, sino que se trata de un medio donde debemos expresar nuestras ideas y filosofía: ¿por qué hacemos marketing? ¿A quién queremos llegar y qué nos motiva a ello? ¿Qué nos diferencia de cualquier empresa de marketing? Lo importante del blog es que es un medio, no para vender productos, sino para vender nuestra idea, compartir nuestros pensamientos sobre lo que debe ser nuestro trabajo y lo que nos motiva para hacerlo lo mejor posible.

¿Quieres iniciar tu propio blog y conectarte con tus clientes? Nosotros podemos ayudarte.

¿Por qué leerás esta entrada?

 «Question Mark Block» por Jared Cherup (CC BY 2.0)
«Question Mark Block» por Jared Cherup (CC BY 2.0)

1. Porque te pregunta cosas

Adoramos que nos hagan preguntas que podemos contestar. ¡Esa me la sé!, decíamos en el colegio con orgullo. Por ello, si encabezas tu escrito con una pregunta (interesante), es muy probable que el lector quiera saber más y siga leyendo hasta el final.  El gurú del copywriting Andy Maslen recomienda mucho esta técnica en su libro Write to Sell.

Es más, si has entrado aquí por el misterioso título de esta entrada, ¿necesitas otra prueba del poder de las preguntas?

2. Todo el mundo ama las listas

¿Hay un invento mejor que las listas? Bueno, quizá me respondas que la imprenta o la penicilina y te daré toda la razón. Sin embargo, no es difícil constatar que las listas se han apoderado de Internet: fíjate en páginas populares como BuzzFeed o Cribeo.

¿Qué tienen en común? Pues que muchos de sus posts tienen un formato similar a «11 mejores grupos de [inserta aquí tu género musical favorito]»  o «7 gatitos que harán que te partas de risa». Y no creas que el amor por las listas es un fenómeno reciente; ya los antiguos griegos se divertían enumerando las ciudades más poderosas de su tiempo.

Las listas tienen éxito por varios motivos. En primer lugar, dividen la información en fragmentos más pequeños y más fáciles de asimilar en una red saturada de distracciones. En segundo lugar, las listas nos hacen sentir bien porque, al ir al grano, ahorramos tiempo y nos quedamos con datos interesantes.

Por último, una lista tiene la ventaja de que señala su final: el título nos avisa de que hay cinco elementos, por ejemplo, y ni uno más ni uno menos. Esto es algo similar a la moda reciente, que se extiende por algunos sitios web, de indicar el tiempo estimado de lectura de un artículo.

3. La brujería de los enlaces

Una entrada sin enlaces es como una tortilla sin cebolla, y que me disculpen los sincebollistas militantes. Pero es cierto y no tienes por qué creerme a mí, sino a tus ojos: como eres inteligente, estoy seguro de que prefieres el contenido bien documentado con enlaces de referencia. A nadie le gusta que le den gato por liebre ni leer a alguien que pontifica sin demostrar de dónde saca la información.

En Somarí Creativos creemos que la mejor mercadotecnia de una empresa o proyecto es contar la verdad. Y la honestidad requiere que enseñemos nuestras cartas con un surtido variado de enlaces que nos respalden. Eso sí, ¡tampoco nos pasemos! Una entrada no es un artículo para una revista académica.

4. Contenido bien sazonado

El texto plano cansa y no tiene mucho sentido una era tan visual como la nuestra. Inserta vídeos de Youtube relacionados con lo que cuentas, imágenes, gifs animados o infografías. Algunos gifs incluso pueden mostrar de un vistazo cómo funciona el mundo:

gifswordpress

5. Microhumor

Según el interesante bloguero Scott Alexander, el microhumor es un toque gracioso que no llega a explotar como chiste.  Si puedes usar una pequeña dosis de humor en tus textos, hazlo, aunque sea un estilo simpático. Y te lo recomiendo porque conseguir una sonrisa en el lector conduce a la conquista de su confianza. Por supuesto, examina que el microhumor conviene a tu voz de marca, pues no es válido para todos los negocios, productos o servicios.

Para concluir, te recuerdo que en Somarí Creativos ofrecemos servicios de redacción y reescritura que pueden darle vida a tu página web.  Estaremos encantados de ayudarte.

¿Qué es una marca?

«Brands» por brett jordan (CC BY 2.0)
«Brands» por brett jordan (CC BY 2.0)

¿Y tú me lo preguntas? Una marca… eres tú.

Todos somos marcas porque dejamos una impresión en los demás. Los que saben de nuestra existencia tienen diferentes opiniones sobre nosotros (o ninguna) cuando evocan nuestra cara, nuestro nombre o alguna situación que hemos vivido juntos. No importa si esa impronta que dejamos en el ecosistema social se corresponde o no con lo real.

Como decían en la película Inception, las ideas son los parásitos más persistentes. Se aferran a las neuronas de los demás y son contagiosas. Así, nuestra marca personal cristaliza en nuestra reputación, en la sencilla pregunta ¿qué piensan los demás sobre nosotros? Con la enorme cantidad de información que hay, es imposible analizar una a una a cada persona con la que tratamos para obtener una imagen objetiva. Nuestra mente emplea el atajo de los estereotipos para tener un resumen práctico.

La marca personal no es otra cosa que el nódulo de todas las impresiones que producimos, una red de estereotipos, valores e ideas que segregamos por diversos canales (como las redes sociales) y fijamos en la química cerebral del resto de la gente. Es decir, todo aquello que hace que los demás crean que somos buenos o malos trabajadores o jefes, humildes o altaneros, confiables o estafadores.

Las marcas comerciales son las más conocidas. Son lo primero que nos viene a la sesera cuando pensamos en una marca: Coca-Cola, Apple, Nestlé, Google. Una marca comercial no es un logotipo ni los productos que llevan su sello. Tampoco es el conjunto de personas que trabaja para la empresa. Las marcas comerciales, al igual que las marcas personales, son impresiones. Ideas. Ficciones útiles que pueden llegar a transformar el planeta.

Cuenta el historiador israelí Yuval Harari que la marca francesa Peugeot empezó en la primera década del siglo XIX como un pequeño negocio manufacturero de café y bicicletas. Fue a partir de 1882 cuando Armand Peugeot se interesó en el futuro del automóvil e invirtió en este sector, al intuir el francés que habría beneficios tarde o temprano. Hoy, Peugeot es una marca reconocida en todos los continentes, emplea a 200.000 personas y mueve cientos de millones de euros. Las marcas, como cualquier mito, nación o meme poderoso que inflame nuestra imaginación, tienen la capacidad de movilizar a grandes masas de personas que no se conocen entre sí para edificar proyectos colectivos.

De hecho, el gurú del marketing y del branding Martin Lindstrom compara el éxito de marcas como Apple, Hello Kitty, Harley-Davidson o Disney con el triunfo de los grandes cultos religiosos al extenderse y ser venerados por millones de personas. Tanto las religiones como las grandes marcas tienen símbolos fáciles de llevar en camisetas o en una cadena; poseen un sentido de pertenencia que cohesiona al grupo y convierte a los seguidores más fieles en embajadores de su marca o religión; mantienen ciertos rituales, a veces revestidos de cierta dosis de secretismo, como vemos en la presentación de un nuevo producto de Apple. No faltan tampoco los misterios oficiales, como la famosa fórmula de la Coca-Cola o la receta original del Kentucky Fried Chicken del Coronel Sanders. Y también caracterizan a estas marcas la presencia de líderes carismáticos con una visión clara de su marca, como los míticos Steve Jobs y Walt Disney.

En definitiva, las marcas, grandes o pequeñas, son más complejas de lo que pensamos. Y si una marca quiere crecer tendrá que tomar nota de las estrategias seguidas por las grandes, de su capacidad para fidelizar a sus seguidores y para generar sentimientos poderosos, de poner las reglas del juego en su sector. Pondrá empeño en extender su propia fuerza y mostrará una confianza prudente en sus capacidades. Conocerá sus limitaciones y, sobre todo, tendrá muy claro qué quiere ser y qué impresiones quiere marcar para la posteridad.

¿A qué sabe tu logotipo?

Synesthesia, por Kristen Stacy (CC BY 2.0)
Synesthesia, por Kristen Stacy (CC BY 2.0)

Saborear las texturas, oler los colores, ver las notas musicales. No, no solo es una metáfora —aunque también lo es—, son las sensaciones que experimentan las personas con sinestesia.

La sinestesia (del griego syn – unión y aisthesis – sensación) es la capacidad de experimentar con un sentido estímulos recibidos por otro. Como mencioné, un sinestésico puede sentir sabores en determinados colores o sonidos, también percibe colores en las letras o en los números, por poner solo algunos ejemplos. A menudo, los sinestésicos no son conscientes de que los demás no tienen estas sensaciones.

En mi caso, yo solía pensar que todos veían, como yo, la ‘A’ de color amarillo, la ‘E’ verde y la ‘O’ roja. Creía que era algo por todos sabido. También ciertos números se me aparecen en colores. Y las texturas y matices de ciertos cuadros me disparan una oleada de sabores y aromas perfectamente distinguibles en mi lengua, en mi nariz y mi paladar. Y esa experiencia es sumamente agradable.

Este video lo explica bastante bien: SINESTESIA. ¿A qué sabe el morado?

No estoy segura de cumplir o no los criterios para ser considerada una sinestésica, y ciertamente no importa. Por lo que he leído, todos cuando éramos bebés teníamos un cerebro sinestésico. Las conexiones neuronales se especializan con el paso del tiempo en el sentido que les corresponde. Pero todos tuvimos esa capacidad, y me gusta pensar que existen remanentes de ella en cada uno.

He descubierto una forma de aplicar este «cruce» de sentidos para resolver un reto profesional cotidiano: traducir las necesidades de los clientes en trabajos de diseño como logotipos, ilustraciones, portadas de libro.

Para el diseñador, es todo un desafío traducir la idea que tiene el cliente sobre su proyecto o negocio en algo visible. En Somarí Creativos, tratamos de facilitar la comunicación haciendo unas preguntas antes de comenzar el trabajo: ¿Qué palabras o conceptos te vienen a la cabeza cuando piensas en tu proyecto (producto, servicio, libro, negocio…)? ¿Qué colores tienes en mente? ¿Qué figuras imaginas? ¿Cómo visualizas la tipografía?

La idea es hacer que el cliente relacione el nombre de su marca con un color específico (¿Es una paleta brillante o de colores pastel?), con una forma específica (¿Tiene ángulos marcados o contornos suaves y redondeados?). Pero, me encantaría poder preguntarles: ¿A qué sabe tu logotipo, a qué huele? ¿Qué música suena en la portada de tu libro? ¿Qué colores tienen las letras de tu marca?

Quizá lo haga. A riesgo de ser considerada loca, tal vez me anime a apelar a la sinestesia residual en sus cerebros para que podamos entenderlos mejor y tratar de crear mejores trabajos para ellos.

Taste 1, por Electrolux Design Lab (CC BY-NC 2.0)
«Taste 1», por Electrolux Design Lab (CC BY-NC 2.0)

 

 

Un vídeo diferente para enamorar a tus clientes

Sín título, por fliegender (CC BY 2.0).
Sin título, por fliegender (CC BY 2.0).

Todos tenemos un buen recuerdo de algún anuncio de la televisión. Como la memoria a largo plazo es muy selectiva, nuestro cerebro es un preciado reino a conquistar por miles de marcas todos los días. Si un spot nos enamora, el producto puede ocupar durante largo rato un lugar en nuestra mente y quizá acabemos como los personajes humanos de Inside Out, tarareando un jingle pegadizo similar a «Triple dental».

Con plataformas audiovisuales como Youtube o Vimeo, los anuncios y vídeos corporativos han invadido Internet. Esto también supone cierta democratización, ya que una marca pequeña o un emprendedor desconocido con un proyecto interesante pueden acceder a una audiencia global con un presupuesto bajo. Y si tienen la suerte de que su vídeo sea tan simpático o peculiar que se convierta en viral, mucho mejor.

Esto implica que tendrás que competir a sangre y fuego contra youtubers populares, vídeos cortos de gatitos, experimentos sociales, tutoriales de todo tipo y canales muy entretenidos y trabajados. En la pugna por la atención del posible consumidor o interesado, no queda otra que conocer los códigos de tu gente: qué es lo que tu público quiere ver y escuchar. Y tu público quiere contemplar lo que es tu empresa o proyecto de verdad. Tus instalaciones, tus ideas, tus trabajadores, tu trabajo. Lo que sea, pero que sea tuyo. Evita que tu vídeo corporativo resulte así de genérico, aburrido y típico:

En Somarí Creativos somos partidarios de crear contenido diferente de calidad. Nos gusta trabajar con marcas y con emprendedores que creen en sí mismos y que se atreven a abandonar los clichés. Por ello, te ofrecemos un servicio de creación de vídeo para difundir tu proyecto, producto o servicio. Puede ser un videotráiler de tu último libro, un vídeo de introducción a un producto o servicio que mencione sus virtudes o un vídeo corporativo donde destaque tu sello y que no cometa los mismos errores que el estándar que hemos puesto arriba.

¿Debo promocionarme en Facebook?

 «Facebook» por Scott Beale (CC BY 2.0).
«Facebook» por Scott Beale (CC BY 2.0).

Lo confieso. Paso buena parte de mi tiempo en Facebook. Ya esté en el móvil o en el portátil, me gusta desplazarme con la rueda del ratón y ver lo que se cuece en este curioso vecindario virtual. ¿No te pasa lo mismo? Como saben los psicólogos, somos adictos a las novedades y nos apasiona la inmediatez.

El ser humano es además una especie social, que disfruta del chisme, de enterarse de qué hacen los demás y de contar su día a día de forma oral o cibernética. No en vano, hasta el 65% de nuestras conversaciones versan sobre otras personas. ¡Somos supersociales!

Si tienes una marca (¡o tú eres la marca!) no te lo pienses dos veces: tienes que salir en Facebook sí o sí. No lo digo por decir. Somarí Creativos está en Facebook y en Twitter, y hemos trabajado en proyectos que implican crear y gestionar las cuentas de usuario en las redes de nuestros clientes. Por experiencia, te garantizo que Facebook es uno de los peces gordos que no puedes dejar escapar.

Necesitas una página de Facebook que refleje tu marca, y publicar contenido de calidad. Tu presencia en Internet ganará muchos puntos, y a una excelente visibilidad en la red le sigue todo lo demás (como las ventas). No olvides que las redes sociales son para generar comunidad en torno a tu marca.

Invirtiendo muy poco dinero al día, puedes lograr maravillas: que tus seguidores aumenten más allá de tus amigos y conocidos habituales; que la gente del rincón del mundo que prefieras (pues se puede elegir) haga clic a «Me gusta»; que puedas definir un público objetivo basándote en intereses, conducta, género, edad y hasta género cinematográfico predilecto. Todo esto es posible y nosotros podemos hacerlo por ti, con mucho gusto, con nuestro servicio de campaña publicitaria de Facebook.

¿Por qué crear una ‘startup’? [Infografía]

Ya te habrás dado cuenta, estoy seguro. Todo el mundo habla de las startups o emprendimientos. Lo habrás escuchado en la televisión, en una conversación con tus amigos, en Twitter. ¿Pero qué son y por qué deberías montar una? ¿Son una moda más de estos tiempos cambiantes o han venido para quedarse?

Una startup es una pequeña empresa emergente que obtiene toda su fortaleza de la tecnología y la innovación. De este modo, puede llegar a crecer hasta límites insospechados. Piensa en Facebook, por ejemplo. Comenzó como una humilde red universitaria y acabó convertida en una metrópolis global de más de 1600 millones de usuarios activos. ¡Nada menos! Es un buen porcentaje de nuestra querida humanidad.

Desde luego, no todas las startups se transforman en algo similar a la archiconocida red social de Facebook, pero tienen un gran potencial si se hacen bien desde el principio. Para ello, requieren un equipo pequeño pero eficiente (“small is beautiful) y una fuerte idea motriz que tenga posibilidades de crecer y crecer como las habichuelas mágicas del famoso cuento. Un equipo reducido implica más contacto humano y confianza. La confianza es la clave del éxito de las relaciones sociales y, por extensión, de las empresariales.

Armados con una idea revolucionaria, los miembros de una startup están listos para irrumpir en el mercado, cubrir una necesidad en los consumidores y ganar un lugar en el mundo. Internet y el ámbito móvil amplifican el impacto de tu startup de forma exponencial. Así que, si estás pensando en emprender, piensa en pequeño, apuesta por la simplicidad elegante de un emprendimiento, genera un liderazgo fuerte y sin titubeos, y sé ambicioso.

En Somarí Creativos estamos dispuestos a ayudarte en lo que necesites para lanzar tu empresa: redacción, diseño, redes sociales, campañas de posicionamiento en Google y más. Puedes descubrir más sobre por qué deberías tener una startup en la siguiente infografía, aportada por Linio:

Startup